El sol no es el único responsable del fotoenvejecimiento. El calor, el aire acondicionado, el cloro, la sal, la falta de descanso o una alimentación desequilibrada también afectan a la piel. Tom Pellereau, ingeniero y fundador de STYLPRO; Victoria Jane Hiscock, Clinical Skincare Expert & Beauty Technology Specialist de la firma, y Carmen Navarro, referente de la estética profesional en España, explican cómo adaptar los cuidados durante los meses estivales para minimizar el impacto del verano sobre la piel.
La piel que lucirás en otoño se decide durante el verano. Aunque la radiación solar sigue siendo la principal responsable del fotoenvejecimiento, no es la única agresión a la que se enfrenta la piel durante estos meses. El calor, el sudor, el cloro, la sal, el aire acondicionado, el estrés, una alimentación desequilibrada o la falta de descanso también alteran el equilibrio cutáneo y aceleran la aparición de los primeros signos de envejecimiento.

Los especialistas coinciden en que la constancia sigue siendo el mejor tratamiento de belleza. Mantener una rutina sencilla de limpieza, hidratación, protección solar y descanso puede marcar la diferencia entre volver de vacaciones con una piel luminosa y uniforme o hacerlo con un rostro apagado, deshidratado y con líneas de expresión más visibles.
En este contexto, la fototerapia LED se consolida como una de las tecnologías más interesantes para complementar el cuidado de la piel durante el verano. A diferencia de tratamientos como determinados láseres o peelings químicos, no utiliza radiación ultravioleta ni es fotosensibilizante, por lo que puede incorporarse a la rutina estival siguiendo las indicaciones del fabricante. Tom Pellereau, ingeniero y fundador de STYLPRO; Victoria Jane Hiscock, Clinical Skincare Expert & Beauty Technology Specialist de la firma, y Carmen Navarro, referente de la estética profesional en España, explican cómo adaptar los cuidados durante los meses estivales para minimizar el impacto del verano sobre la piel.


Los siete errores más frecuentes
1. Pensar que el protector solar es suficiente
El SPF sigue siendo la mejor herramienta frente al fotoenvejecimiento, pero debe acompañarse de una correcta reaplicación, protección física mediante sombrero y gafas de sol y evitando la exposición durante las horas centrales del día, y siempre ir a la playa con sombrilla. También recuerdan que “el agua y la arena reflejan hasta un 25 % de la radiación ultravioleta, sumando un efecto rebote sobre la piel y los ojos”.
2. Abandonar la rutina facial
El sudor, el sebo, los restos de protector solar, el cloro, la sal y la contaminación favorecen la obstrucción de los poros. Limpiar la piel mañana y noche sigue siendo imprescindible para mantener su equilibrio. «La tecnología LED funciona de forma muy parecida al ejercicio físico: los resultados llegan gracias a la constancia. No buscamos cambios inmediatos, sino ayudar a que la piel funcione de la mejor manera posible respetando sus procesos naturales» – explica Victoria Jane Hiscock.
3. Cuidar solo el rostro
Cuello, escote, manos y cuerpo reciben prácticamente la misma exposición solar que el rostro, o incluso más, y suelen olvidarse durante las vacaciones. Extender la rutina a estas zonas ayuda a mantener una piel más uniforme. «Cuidar la piel significa hacerlo de forma global. Hoy buscamos prevenir, mantener y acompañar el envejecimiento de una forma saludable y natural», afirma Carmen Navarro.
4. Pensar que todas las máscaras LED son iguales
No todos los dispositivos trabajan con las mismas longitudes de onda ni ofrecen las mismas prestaciones. Según Tom Pellereau, lo realmente importante es que cada longitud de onda tenga un objetivo específico y esté respaldada por evidencia científica. “La longitud de onda de 633 nm continúa siendo la referencia con mayor respaldo científico para aplicaciones cosméticas y fotobiomodulación cutánea».
5. Buscar resultados inmediatos
La fototerapia LED actúa de forma progresiva. Como ocurre con el ejercicio físico, la clave está en la constancia y no en realizar sesiones intensivas durante unos pocos días.
6. Descuidar la hidratación y la alimentación
Una alimentación equilibrada, rica en antioxidantes, junto con una correcta hidratación, ayuda a combatir el estrés oxidativo provocado por la radiación solar. El alcohol favorece la deshidratación y el tabaco acelera el envejecimiento cutáneo. Como resume Carmen Navarro: «La piel refleja cómo dormimos, cómo nos alimentamos y cómo gestionamos el estrés».
7. Dormir menos de lo necesario
Dormir entre 7-8 horas favorece los procesos naturales de reparación de la piel y contribuye a mantener un aspecto más saludable y luminoso.




