La cocina tradicional resiste a la pandemia con nuevas ideas y sugerencias

Ni la gripe española, ni la guerra y la posterior posguerra han podido con Los Galayos, uno de los restaurantes más emblemáticos de Madrid. Tampoco la Covid-19, y pese a que no es el mejor momento para ningún negocio del sector, ahí continúan con su cocina tradicional también en servicio delivery, como La Terraza de Casa Elena a poco más de 40 minutos de la capital, con un gran espacio al aire libre para desconectar y evadirse.

La familia Grande, propietaria de Los Galayos

En la calle Botoneras, 5 (Plaza Mayor) se encuentra Los Galayos, uno de esos lugares míticos de Madrid cuyo legado ha decidido proteger el Ayuntamiento de la capital con la declaración de espacio cultural y turístico de interés general. Sus salones son de un gran valor más allá de lo material y no digamos su gastronomía, como el clásico cocido madrileño en puchero de barro o el cochinillo asado de Espirdo, ahora también a domicilio a través de Just Eat o Glovo, así como la totalidad de su carta.

Patio de La Terraza de Casa Elena en la provincia de Toledo

A las afueras, otro restaurante tradicional que no debes perderte: La Terraza de Casa Elena en Cabañas de la Sagra (Toledo), de filosofía slow food cuyas puertas han vuelto a abrirse tras más de un mes de cierre por la pandemia, tiempo en el que se ha cambiado la carta y se ha elaborado un nuevo menú degustación con productos de temporada. Lo mejor de todo, que su amplísima terraza ya está disponible ahora que también mejora el tiempo con la llegada de la primavera.

Espectacular vista de La Terraza de Casa Elena

En la propuesta de carta se encuentran platos como el arroz de ibérico, calabaza y lima, las alchachofas, cacahuete y maruca, el cochinillo lechal con membrillo y maíz o el cordero lechal con zanahoria, yogur y aromáticas del huerto. El menú degustación se compone de cuatro aperitivos, dos entrantes, dos segundos y dos postres y comienza con bocados como el buñuelo de garbanzos de Cabañas, el bocata de pringá, la croqueta melosa y el puerro, yema y jugo de trompetas e ibérico para ir abriendo boca.

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