Piscinas naturales muy cerca de Cáceres y con bastantes grados de temperatura menos (hasta -15º), paseos de noche por el centro de una de las ciudades medievales más importantes del sur de España y una estupenda cena en un restaurante con estrellas Michelin, es todo un planazo accesible y asequible para cualquiera. Por supuesto, pasar unos días tranquilos en Cáceres requiere también buscar alojamiento, y no hay mejor opción que Casa Pizarro Hotel, un precioso y céntrico hotel de tres plantas y 21 habitaciones, que en el siglo XVIII fue una casa señorial dedicada al comercio de lanas.
Te proponemos un plan que seguramente te resulta súper apetecible. Imagina empezar el día desayunando jamón ibérico y pan de masa madre en un hotel del siglo XVIII. A media mañana, trasladarse unos pocos kilómetros hasta una garganta de aguas cristalinas donde el termómetro baja quince grados de golpe. Pasar la tarde flotando entre pozas de granito, rodeado de alcornoques y encinas, sin cobertura y sin prisa. Volver al hotel, darse una ducha y salir a pasear por un casco histórico Patrimonio de la Humanidad. Cerrar la noche en un restaurante con estrellas Michelin, a diez metros de la puerta del hotel, donde te espera una habitación pensada para el descanso. Ese plan existe, está en Cáceres y en Casa Pizarro Hotel lo han convertido en un arte.

Mientras media España busca dónde refugiarse de una nueva ola de calor, la provincia de Cáceres guarda un secreto a voces: algunas de las piscinas naturales más espectaculares de la Península, alimentadas por gargantas de montaña que mantienen el agua entre los 14 y los 20 grados incluso en pleno julio. Y a la vuelta, una ciudad monumental que, al caer el sol, se transforma en uno de los paseos nocturnos más bellos de Europa. No hay que elegir entre naturaleza y cultura, entre aventura y confort: en Cáceres se puede tener todo en el mismo día.


La provincia de Cáceres reúne una de las mayores concentraciones de piscinas naturales de España. Gargantas que bajan de las sierras de Gata, de Gredos y de las Villuercas; arroyos que excavan pozas en la roca granítica; charcos escondidos entre dehesas que solo conocen los lugareños. El abanico de opciones es tan amplio que se podría dedicar una semana entera a recorrerlos sin repetir.

Y cuando cae el sol: Cáceres en modo nocturno
Si la jornada acuática es el antídoto contra el calor, la noche en Cáceres es la recompensa. Cuando las temperaturas bajan y la ciudad monumental se ilumina, el casco histórico se convierte en un escenario que ningún parque temático podría replicar: la Plaza de Santa María bañada en luz dorada, la silueta de la Concatedral fundiéndose con el cielo y los arcos góticos del Palacio de los Golfines asomando entre sombras.
Pasear por el casco antiguo en la noche es una de esas experiencias que justifican un viaje. Para quienes quieran profundizar, las visitas guiadas nocturnas son quizá la mejor manera de descubrir las historias que esconde cada fachada: desde las leyendas de la Torre de las Cigüeñas hasta los secretos del Palacio de Toledo-Moctezuma, donde la nobleza extremeña se cruzó con la realeza azteca.
Y para cerrar la noche, la oferta gastronómica está a la altura del escenario. A pocos metros de Casa Pizarro, Atrio con tres estrellas Michelin, ofrece una de las experiencias culinarias más reconocidas de España, mientras que Torre de Sande y otros restaurantes del casco antiguo proponen cocina extremeña de autor en marcos arquitectónicos que son, en sí mismos, parte de la experiencia. Para quienes prefieran no salir del hotel, el restaurante PandeHuerta ofrece cocina de temporada con producto de cercanía.

Después de un día entre pozas de montaña y una noche entre palacios iluminados, lo que el cuerpo pide es exactamente esto: una habitación con muros de piedra que mantienen la frescura, sábanas de alta calidad y la sensación de haberse instalado en una casa que lleva tres siglos sabiendo qué es la hospitalidad.
Casa Pizarro Hotel ocupa una antigua casa señorial del siglo XVIII dedicada al comercio de lanas, rehabilitada por Grupo Zaguán con un respeto casi reverencial por su estructura original. Sus 21 habitaciones, Estándar, Deluxe y Junior Suite, combinan suelos de barro natural y antigüedades seleccionadas en mercados de España y Francia con todas las comodidades contemporáneas. Las habitaciones Deluxe incluyen terrazas ajardinadas con vistas a la ciudad antigua, y la Junior Suite corona el edificio con un solárium privado orientado al Santuario de la Virgen de la Montaña.
Pero lo que convierte a Casa Pizarro en el alojamiento ideal para este plan de “piscinas de día, patrimonio de noche” es, sobre todo, su ubicación: en pleno casco histórico, a pocos pasos del Museo Helga de Alvear, a un paseo de todos los monumentos y restaurantes, y con acceso rápido a la carretera para escapar cada mañana hacia una garganta distinta. No es un hotel de paso: es la base que da sentido a toda la experiencia.
Y para quienes quieran redondear la escapada con un momento de pura desconexión, el hotel ofrece también un Pack Especial de Bienestar que combina la estancia con un masaje corporal Zen de la mano de Dehesia Eco Spa, disponible directamente al realizar la reserva para pernoctaciones entre semana. Un ritual que fusiona cosmética natural premium con técnicas de estética holística, pensado para prolongar esa sensación de calma varios días después de haber vuelto a casa. Porque si el agua de la garganta refresca el cuerpo, este es el broche que completa el descanso.

Hotel: Casa Pizarro Hotel ****
Dirección: Calle Pizarro, 12 – 10003 Cáceres, España / Teléfono: (+34) 927 830 111
Email: info@casapizarrohotel.com / www.casapizarrohotel.com




