Un Rioja para 2026: el Jardín de La Emperatriz de los Hermanos Hernáiz

El Jardín de La Emperatriz Blanco 2025 sorprende con su frescura, su viveza floral y una expresión delicada en una añada corta, pero de gran calidad.

Desde finales de los 90, Finca La Emperatriz ha reflejado la pasión y el cuidado que los hermanos Hernáiz dedican a cada uno de sus vinos. En 2020, la bodega renovó su gama, otorgando a los blancos el mismo protagonismo que a los tintos, con vinos que destacan por la elegancia y la expresión de la Viura procedente de los viñedos viejos de esta histórica finca en Rioja Alta. Con la añada 2025 de El Jardín de La Emperatriz, esa apuesta se confirma: un blanco joven que combina frescura, viveza y armonía, capaz de transmitir la personalidad del viñedo y la sutileza de una añada corta, pero de gran calidad.

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Esta cosecha presentó desafíos importantes — granizadas, olas de calor y una reducción de la producción de entre el 60 y el 70 % — aunque sin comprometer la calidad de la uva. Aun así, y a pesar de los retos, los días templados y las noches frescas previas a la vendimia favorecieron una maduración pausada y equilibrada, dando como resultado un vino sorprendentemente vivo y expresivo, que apenas deja entrever que se trata de un 100 % Viura.

En esta nueva añada, el Jardín de La Emperatriz se muestra más aromático y floral que nunca, anticipando la delicadeza de su perfil. En nariz destacan las flores blancas —azahar, flor de saúco y jazmín— entrelazadas con notas cítricas de pomelo rosa y sutiles matices tropicales de maracuyá fresco.

SESION MAYO 2025 3 copia

Toques de hierba, té verde y un fondo mineral aportan complejidad y profundidad. En boca, el vino revela frescura, ligereza y elegancia, con un final ligeramente goloso que lo convierte en un blanco idóneo para acompañar una amplia variedad de platos y momentos de consumo exigentes.

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El Jardín de La Emperatriz Blanco 2025 revela la personalidad de una añada compleja que, pese a los desafíos climáticos, ha dado lugar a vinos vivos, aromáticos y sorprendentemente equilibrados. Un blanco que refleja con claridad el origen, la tipicidad del viñedo viejo y la delicadeza de la Viura, mostrando que la frescura y la expresión pueden convivir con elegancia y que los blancos jóvenes pueden ser también complejos, equilibrados y, al mismo tiempo, accesibles y vibrantes.

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