El conocido como acné tardío aparece de repente entre los 30 y 45 años sin darnos cuenta, especialmente en mujeres que presentan una situación de estrés con exceso de granos y poros dilatados, algo que se agrava de forma considerable en el paso del verano al otoño, justo el momento en que nos encontramos. Tanto Julia Smith (directora de producto de Ki Care) como Pilar Macías (cofundadora de Imago Dei Skincare) nos cuentan qué podemos hacer para solucionarlo, ya que no sirven las mismas rutinas que para el acné adolescente y además los productos antiedad para pieles maduras, pueden aumentar las impurezas y brillos en la piel de mujeres que ya padecen este acné otoñal.
Todos sabemos lo que es el acné, una enfermedad inflamatoria de la piel que es causada por una infección bacteriana que se da en los folículos pilosebáceos. En estos folículos se va acumulando sebum y a la vez hay una obstrucción del folículo por las células muertas, que impide la salida de esa grasa, generándose una situación ideal para la proliferación de los microorganismos. El problema radica en que las preparaciones clásicas para el acné adolescente no sirven para las pieles más maduras (acné tardío), pues las resecan en exceso y requieren de cuidados que no aumenten las impurezas o brillos en la piel: “El enfoque es distinto en el acné tardío respecto al adolescente. La piel adulta con este tipo de acné no suele ser sólo grasa, a menudo tiene la barrera cutánea debilitada y está deshidratada, así que un tratamiento demasiado secante o agresivo puede empeorar las cosas en vez de mejorarlas” – nos comenta Pilar Macías, CEO de la firma mallorquina Imago Dei Skincare, que aconseja evitar cosméticos muy grasos y maquillajes que no dejen respirar la piel, mejor optar por los más hidratantes y no buscar únicamente los que cuentan con acción equilibrante.

Ingredientes como el bakuchiol, el té verde o la raíz de regaliz son muy efectivos para tratar este tipo de acné, pero también la niacinamida, el retinol o los ácidos salicílico y azelaico: “Debemos en primer lugar equilibrar el sebo, desinflamar y aportar hidratación. Adaptógenos como el jiaogulan o el reishi son perfectos para el acné tardío, así como el zinc que ayuda en la cicatrización de los granitos o los flavonoides de avena, activos botánicos que alivian la rojez gracias a sus propiedades calmantes y antiirritantes” – añade Julia Smith, directora de producto de la firma Ki Care.
¿Por qué la llegada del otoño es cuando más nos afecta?
El cambio de estación del verano al otoño es el peor momento para el acné tardío por el cambio del clima y el efecto rebote que se produce tras la época estival, ya que en los meses de más calor los granos se pueden disimular y la piel se hace más gruesa. También, con el descenso de las temperaturas en otoño y el uso de la calefacción, la piel se reseca más y las glándulas sebáceas producen más grasa como arma defensiva. En cualquier caso, se recomienda no manipular los granos para no hacerlos más grandes o que aparezcan marcas y cicatrices. Aunque el sol ayuda a secarlos y mejora la situación, toma el sol siempre con una protección oily free. Y no abandones tu cuidado diario, sino las lesiones aparecerán con más intensidad después.
Cosmética para tratar el acné tardío
Base en formato gel D-HydraCell + Sérum Perfect Imperfections/Hydra, de la firma Imago Dei Skincare (Mallorca) https://imagodei.com
D-HydraCell Gel (ligera, no grasa, apta para piel grasa/mixta/sensible) + sérum Perfect Imperfections como activo principal (niacinamida, AHA’s de lima, células madre de Noni y flor de loto para regular el sebo, afinar poros y reducir el acné sin resecar en exceso. Otro sérum que podemos usar con la misma base es Hydra, justo para compensar esa deshidratación y debilidad de barrera típica del acné adulto, que evita que la niacinamida y los AHA’s dejen la piel tirante y ayuda a que el tratamiento se tolere mejor a largo plazo.






