Editorial

Y MUCHA PEDRERÍA…

La llegada del verano siempre acaba marcando nuestra vida. En abril ya estamos a plan, la lechuga nos sale por la orejas y nos pasamos el día mareadas de tanta cinta. Por no hablar de los esfuerzos que una hace evitando los barquitos en el gazpacho, o hacerse la sueca a la hora de decidir el postre con la frase “no yo prefiero un té con limón, gracias”. Y es que estar mon@s es importante. Difícil ser Kate Moss o Velencoso; no todo se puede tener en esta vida –ya nos gustaría–, pero el simple hecho de verse bien ya nos pone las pilas. Y es que todo esfuerzo tiene su recompensa: llega el buen tiempo y, de aquí a unos días, la Gran Vía es una pasarela, un hervidero de gente con ganas de enseñar. Te levantas por la mañana, te pones tu mejor sérum, te pintas las uñas, te calzas unas sandalias, te marcas una camisetilla, y hala, a la guerra, ya estás lista para enfrentarte a un nuevo día. Todo el mundo sale a la calle a lucirse: cuerpos bronceados, nuevos peinados, algún que otro retoque y mucho cancaneo. Y es que Madrid es un escaparate, nunca lo olvides.
Si andas despistad@ o aún no te has enterado, en este número te contamos  algunos trucos de belleza, buenos hábitos y mejores costumbres para ponerte a tono. Y es que a quién no le gusta estar “más bueno que el pan bimbo”…

PALOMA G. OLIVA
DIRECTORA

Luces y sombras de la ciudad


Nunca me ha gustado la Navidad ni lo que ello conlleva, pero esta vez es diferente. Tengo ganas de ver gente en las calles, de salir a cenar, de ver los decorados iluminados por nuestros mejores diseñadores… Hay muchas críticas sobre la iluminación de Madrid, unos se escandalizan por el gasto, otros por el concepto o la idea y los más, por el simple hecho de quejarse. Pero somos muchos los que nos animamos a ‘patear’ Madrid atraídos por los colores que la iluminan, desde la Puerta de Alcalá hasta Cibeles y la Gran Vía siempre al fondo. Dar un paseo en una de estas noches es una experiencia única que recomiendo a todo el mundo, porque Madrid somos todos los que aquí vivimos y a todos nos gusta que sea una ciudad cómoda y atractiva, fácil de transitar. Sobre todo le importa a los comerciantes, que ven en estas fechas la oportunidad de recuperar lo que no se ha conseguido vender el resto del año. Ellos son una parte importante de la economía de esta ciudad –cierto es que con poca o ninguna ayuda de nuestro alcalde– y ahora les toca trabajar duro y apoyarse en asociaciones zonales. Por eso, uno de nuestros reportajes de este mes es un especial shopping por algunas zonas de la capital; nuestro particular granito de arena para fomentar la actividad en Madrid, la ciudad que hacemos todos y a la que en estas fechas, como en el anuncio de El Almendro, siempre volvemos.

PALOMA G. OLIVA
DIRECTORA

El futuro de Madrid

Hace unos días, después de una reunión en el flamante nuevo Ayuntamiento de Cibeles con el Coordinador de Actos Públicos por la celebración del MADO Madrid Orgullo –y que este año han vuelto a dejar claro que son las mayores fiestas populares de Madrid, por no decir de España–, fui con mis compañeros de la reunión a tomar algo a una terraza en los alrededores. En la mesa de al lado, un grupo de personas hablaban, cómo no, de la crisis. “No hay dinero” era la frase que más se escuchaba. Lo más preocupante es que esa mesa estaba formada por la plana mayor del gobierno de nuestra querida ciudad, del concejal de Economía a la de Cultura, de la de Sanidad a la de Medio Ambiente. No aprendemos. En época de ‘vacas gordas’ malgastamos el dinero, en época de ‘vacas flacas’ nos lamentamos. La culpa no es suya, lógicamente, es de todos los madrileños y madrileñas. Y la solución también está en nosotros y nosotras. Por eso, ahora que vienen las ansiadas vacaciones, te propongo que dediques un poco de tu tiempo a pensar en qué cosas podríamos hacer los ciudadanos y ciudadanas de Madrid por Madrid, y nos envíes tus ideas a pormadrid@looc.es. Un poquito de tu tiempo, nada más. El resto que lo disfrutes… ¡Felices vacaciones!
Alfonso Llopart Editor

Madrid y su orgullo ciudadano…y sostenible

Del 30 de junio al 4 de julio, Madrid celebra las fiestas del Orgullo, fiestas que nacieron alrededor de la reivindicación por los derechos de gays, lesbianas y transexuales, y que hoy se han convertido, por derecho propio, en la mayor de las celebraciones que tienen lugar en Madrid a lo largo del año –e incluso en España, con mayor afluencia de público que Las Fallas, los Sanfermines o la Feria de Abril–. Porque el MADO Madrid Orgullo no es solo exclusivo de gays y lesbianas, es una celebración de auténtico Orgullo ciudadano, de todas y todos los que nos sentimos ‘orgullosos’ de vivir en un estado más libre, diverso, multirracial, multicultural, multisexual, en definitiva, multicolor. Este año, AEGAL –la asociación que organiza desde hace años la mayoría de los actos de la semana del MADO– ha hecho un gran esfuerzo por presentar un proyecto de Orgullo sostenible, consciente de las reclamaciones de los vecinos del barrio de Chueca –en el que se desarrollan la mayor parte de las actividades– y de tratar de que prime la calidad y la convivencia por encima de todo. Si el Ayuntamiento de Madrid asume su responsabilidad en lo que a seguridad se refiere, todo apunta a que el de este año será, sin duda, nuestro mejor Orgullo.
Alfonso Llopart Editor

MADRID, PONTE GUAPA

Recuerdo un divertidísimo monólogo de la genial Antonia San Juan en el que una vendedora a domicilio no paraba de hablar de las maravillas de Hogarlimp, línea de alta cosmética para el hogar, con sus hidratantes, exfoliantes y serums, que dejaban tu casa como la cara de la Preysler. Eso es precisamente lo que necesita Madrid, todo un ejército de esteticistas, cosmetólogos y asesores de imagen que la enseñen a sacarse partido. Basta ya de operaciones de cirugía estética que la dejan ridícula y con imborrables cicatrices. Retoques bien hechos, por manos como las de Monereo, todos los que quieras. Gracias a que la base sobre la que trabajar es ya, de por sí, de lo más pinchulera. Lo que estoy intentando decir con esta ida de olla es que Madrid tiene todo lo que hay que tener para ser una de las capitales más bonitas de la Vieja Europa. Y lo es… Pero la mayoría o no lo sabemos o no nos lo creemos. Y está, definitivamente, mal asesorada. Pongo un ejemplo: la (enésima) remodelación de la Puerta del Sol. Más espacio para los peatones (¡estupendo!), más mobiliario urbano, estatuas que vuelven a emplazamientos origina- les y una boca de metro de cristal a lo pirámide del Louvre para poner el toque moderno… Porque el toque casposo lo ponen la S, la O y la L de latón en una tipografía que no pega ni con cola con el diseño de la boca de metro…
¡Un poquito de por favor!
ALFONSO LLOPART EDITOR

Maadrid se manifiesta

Las manifestaciones son tan habituales en Madrid como las hormigas en el campo. La última, “Pro vida” –y no “Pro Movida”, como se pensó mi querido amigo Marco…– echó a “millones” según unos, “miles” según otros, a nuestras calles para protestar contra la reforma de la ley del aborto. Escuche en la radio a una señora, entre gritos de “Zapatero criminal” que es una barbaridad que una joven de 16 años pueda abortar sin decírselo a sus padres. No señora, lo que es una vergüenza es que esa chica no haya recibido la suficiente educación –por no decir ninguna– en lo que a sexualidad se refiere para no haber tenido que pasar a engrosar uno de los índices más altos de embarazos no deseados en Europa. Lo que es un verdadero drama es que esa chica no tenga la suficiente confianza con sus padres para hablar con ellos y tener que pasar por el trauma que supone un aborto sin su apoyo. La decisión de interrumpir o no un embarazo es un derecho inalienable de la mujer. El gobierno hace bien en ‘protegerla’ pero, como viene siendo habitual, no completa la labor con una exhaustiva campaña educativa en los colegios y divulgativa en los medios de comunicación durante los 365 del año.

La Gran Vía del cine

alfonso

Es, sin lugar a dudas, la calle más cinematografiada de Madrid. Desde las películas de Sara Montiel a Abre los ojos de Amenábar, múltiples cineastas se han apoyado en su arquitectura y sus gentes para contarnos sus historias. En 2010 cumple 100 años y el Ayuntamiento de Madrid tiene previsto organizar multitud de eventos, algunos relacionados con la peculiar historia de ‘amor’ entre la Gran Vía y el séptimo arte. Con motivo de la entrega de los premios Goya el próximo 14 de febrero, sus aceras acogen desde ya las estrellas de nuestro particular universo cinematográfico –como si del Paseo de la Fama de Hollywood Boulevard se tratara–, representado por todos los nominados a los Goya de este año. Pero la Gran Vía es también la calle de los cines, aunque en estos últimos años hemos sido testigos de la desaparición de muchas de sus míticas salas. Algunas volvieron a su anterior ‘oficio’, como los recuperados teatros Lope de Vega o Rialto; otras están siendo transformadas en salas de concierto, como el Palacio de la Música; y otras, desgraciada e incomprensiblemente, han sido engullidas por las multinacionales de la moda ‘rápida’, como el Avenida. Si no queremos que esta tendencia acabe con un paisaje tan madrileño como la Cibeles, habrá que hacer algo. ¿Te hace una de miedo en el Capitol?
ALFONSO LLOPART
EDITOR

Invierno en Madrid

Uno de los pocos alicientes del frío invierno es la posibilidad de practicar deportes relacionados con la nieve y el hielo. Aprovechando que los Juegos Olímpicos de invierno tienen lugar en Vancouver (Canadá) del 12 al 28 de febrero próximos, hacemos un repaso por las diferentes prácticas deportivas que los componen, y dónde puedes practicarlos en Madrid y alrededores. Algunos son de sobra conocidos, como el esquí alpino. Yo nunca he esquiado muy bien, y mira que mis padres pusieron empeño en que yo y mis hermanos nos aficionáramos al esquí. Pero aún así, de vez en cuando, me gusta experimentar esa increíble sensación de libertad e independencia que te da deslizarte por cumbres nevadas con el único ruido del roce de las tablas sobre la nieve. Es algo que hay que hacer al menos una vez en la vida. Pero hay otras disciplinas deportivas de invierno que, desde que las descubrí, siempre me han parecido un tanto
absurdas. Me refiero al curling. Cada vez que veo una competición de curling en la televisión, no puedo evitar pensar en señoras de la limpieza sacando lustro al suelo para que la piedra resbale más. En fin, pa gustos los colores…
ALFONSO LLOPART
EDITOR

MADRID EN FIESTAS

Algunos me tacharéis de no tener ningún espíritu navideño pero, ¿de verdad tienen algún sentido estas fiestas? Por no hablar de la festividad de La Inmaculada Concepción que no es otra cosa que celebrar que un espíritu ‘poseyó’ a una virgen y de ese ‘momento’ surgió el ‘salvador’ de la humanidad –por supuesto, todo ello según una de las muchas religiones que tiene este tantas veces absurdo planeta–. Porque si vivimos realmente en un país aconfesional, ¿no deberíamos olvidarnos de una vez por todas de festividades que deberían quedar relegadas al ámbito religioso y, por tanto, personal de cada un@? Sería mucho más lógico si diseñáramos un calendario laboral en el que los doce días festivos a los que tenemos derecho cada año no estuvieran marcados por la tradición o las creencias religiosas de unos cuantos y sí por la eficiencia y necesidades de descanso de la clase laboral –desgraciadamente, una especie en peligro de extinción en estos tiempos–. Si ya tenemos 30 días de descanso que la mayoría tomamos entre los meses de junio, julio y agosto, ¿no estaría bien tener 12 días, todos juntitos –que sumados a los correspondientes fines de semana harían un total de 18–, en diciembre, enero o febrero? Dos merecidas vacaciones al año, una en verano y otra en invierno… Piensa en ello… Ah, y felices fiestas.

Alfonso llopart
Editor

UNA CORAZONADA DE INFARTO

No pudo ser, pero hay que reconocer que la elección de la ciudad candidata a las Olimpiadas de 2016 fue una experiencia de lo más emocionante. Yo sinceramente no esperaba que Madrid fuera a llevarse el gato al agua; creía que el ‘efecto Obama’ iba a ser decisivo para que Chicago fuera la ganadora. Pero mi favorita era Rio de Janeiro, aunque no tenía nada claro que fuera también la favorita de los miembros del COI. Por eso, cuando Chicago cayó en la primera vuelta, la posibilidad de que Madrid fuera por fin ciudad olímpica no me resultó tan ajena. Y cuando Tokyo fue eliminada en la segunda votación, me vino de sopetón la famosa ‘corazonada’. Porque entre Chicago y Rio –que eran las que yo creía que quedarían finalistas– tenía clara mi predilección, pero entre Madrid y Rio, la cosa cambiaba. Aunque seguía pensando que Rio era quien más merecía esos juegos, mi corazón estaba con Madrid. Cerraba los ojos e imaginaba los titulares de los periódicos del día siguiente: “Madrid olímpica”. Cuando el presidente del
COI estaba a punto de abrir el sobre, mi corazón latía a mil por hora. Hasta que dio la vuelta al papel que contenía el sobre. No pudo ser…

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