Los cambios hormonales comienzan desde que nacemos, día a día estamos en constante cambio. Algunos durante el postparto, la adolescencia o la menopausia afectan de manera muy directa en nuestro cabello y glándulas sebáceas, provocando una mayor producción de grasa en el cuero cabelludo o también más sequedad e incluso caída. Sol Santos, educadora capilar, nos explica como lidiar ante estas fluctuaciones para que impacten lo menos posible y qué rutinas y productos son los más adecuados para ello. www.solsantos.com
Siempre se ha dicho que la adolescencia es una etapa difícil y complicada de nuestras vidas que por supuesto, también afecta al ciclo del cabello: “Ojo, también en la preadolescencia, cuando las hormonas están en plena ebullición y se da una mayor producción de sebo y sensación de cabello sucio. Una vez pasada y si no se ha tratado, puede llevar a una caída temprana. El cuidado de la fascia capilar (epicraneal) es determinante en estos casos, hablamos de un tejido entre la piel y el cráneo, una especie de almohadillita donde se genera desde la sequedad al exceso de grasa, tirantez, etc. Si no está en buen estado, surgirán problemas como que la raíz salga del folículo y se desprenda. La fascia no debe perder su flexibilidad o tensarse, tornándose más rígida. Es fundamental tener siempre el cabello limpio, usar productos de buena calidad que no sean agresivos y también hacer un lavado correcto” – nos explica Sol Santos, educadora capilar y CEO de su propia firma ecológica By Sol Santos.

Sol insiste en la importancia no sólo de lavarlo, sino de hacerlo bien: “No es lo mismo lavar el pelo que lavar la cabeza, tratando de manera específica el cuero cabelludo. Lo primero es higiene y estética, lo segundo es salud. Hay que masajear bien con los dedos y el hacerlo boca abajo de vez en cuando, ayuda a facilitar el lavado en aquellas melenas largas que pesan mucho cuando están mojadas. Otro gran consejo saludable es realizar un detox una vez cada dos semanas”.

Durante la menopausia pasamos a un cambio metabólico hormonal que provoca sudoración, lo que genera desde seborrea y oxidación a problemas con la cobertura del tinte y durabilidad del color: “Una vez que ya está estable llega la sequedad excesiva porque dejamos de producir estrógenos. También el colágeno y elastina se reducen y comienzan problemas de picores, dermatitis, etc… pasando de la sudoración a la sequedad. Para tratarlo, debemos reparar y equilibrar primero el cuero cabelludo, evitando la falta de brillo, el encrespamiento o la caída del pelo”.

Embarazo, postparto y lactancia
Durante el embarazo, los niveles de estrógenos están bastante altos y por tanto el cabello sufre menos, tiene más brillo y tampoco escasea. El problema viene con el postparto y la lactancia, los estrógenos bajan y suben a su vez los andrógenos, provocando sequedad en cuero cabelludo e incluso caída y perdida capilar, como ocurre con el SOP (síndrome de ovario poliquístico), que genera una mayor producción de grasa.

Otros consejos de Sol Santos
1/ Para reactivar la circulación sanguínea en el cuero cabelludo, son opciones recomendables tanto el PRP (plasma inyectado) como los cepillos masajeadores o con inflarrojos, la crioterapia y también la suplementación capilar con aminoácidos.
2/ En casos de hiper e hipotiroidismo, antes que nada deben estar controlados medicamente y una vez que las hormonas están reguladas, echar mano de nutrición capilar a base de hierro, biotina, vitamina D o zinc y una hidratación profunda en caso de ser hipo, ya que el pelo se vuelve seco y quebradizo, o tratamientos seborreguladores si es hiper, priorizando las mascarillas de arcilla, el extracto natural de romero o la niacinamida.
3/ Los productos recomendados, así en general, para tratar el cabello durante la menopausia incluyen desde champús sin sulfatos y ultrahidratantes, a otros enriquecidos en proteínas. Para adolescentes, buscar productos con activos seborreguladores y que limpien en profundidad. Durante el postparto, fortalecedores de la raíz y champús más bien suaves.




